25 ago. 2012

 
 

¿Por qué ladrar, si puedo soñar?


Sin duda, uno de mis mejores momentos es cuando sueño. No me refiero a los sueños durante la vigilia. Me gusta soñar despierta, con los ojos cerrados, el cuerpo tendido y abandonado, la respiración profunda.
Cuando sueño despierta, imagino todo tipo de aventuras, construyo rompe-cabezas imposibles, y genero un montón de detalles con los que producir mis ideas y planificar su viaje a la realidad.
Para aprovechar de verdad el ejercicio de soñar, previamente he debido alimentarme de mi entorno física y emocionalmente.
Últimamente he dedicado mucho tiempo a este entretenimiento de soñar, porque he recibido mucho sustento del talento que existe a mi alrededor. ¡Me ha sentado estupendamente!.
Por fin me acerco al principio de un nuevo tiempo y estoy emocionada.
Ah!....y además mientras sueño, no ladro.....¡qué silencio!.
Abrazos de la brujuleadora

6 comentarios:

  1. ¡Que hermosa realidad amiga, aunque sólo sean sueños.
    Te extrañamos...
    Un abrazo.

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    1. Gracias Moli, yo a vosotros también!!! Ya vengo de regreso, despacito pero segura :)))
      Un abrazo!!!!

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  2. Claro qué sí!! Qué importante es soñar, y es que todo empieza en un sueño.
    Muy chula y positiva esa reflexión.
    Un besote!!

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    1. :))).....¡¡cuántas cosas tendré que contarte en breve!!! Besos mil!!!!

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  3. Está muy bueno eso de ejercitar los sueños mientras uno está despierto. Se prepara el cuerpo y el alma para llevarlos a cabo en la realidad. La realidad será buena si somos tenaces en nuestros intentos de cumplir nuestros sueños. ¡Qué vivan los sueños!

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    1. Cuánta razón tienes Hugo. La tenacidad es un ingrediente base de la receta de los sueños. Un abrazo!!

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